
Primera sesión. Formidable, esa es la palabra que más se ajusta a lo que ha sido la inauguración de esta semana de cine. La alegría que tengo sólo es comparable a las ganas de volver esta noche a presentar la segunda sesión. ¿La película?, pues una verdadera joya, no ha perdido ni un ápice con el paso del tiempo y sigue siendo algo sobrecogedor ver a Jack Nicholson crepitando por los pasillos y habitaciones de ese hotel perdido en una remota montaña canadiense y todo rodeado por una atmósfera depresiva y opresiva al mismo tiempo. Las dos horas y media que pasamos entre las paredes de este fantástico monasterio también tuvieron su parte de culpa, transformándose en la mejor máquina del tiempo que durante esas dos horas nos hizo olvidar todo lo que pasaba detrás de ese portón que lo hace atemporal y lo aísla de una realidad ordinaria, mundana y urbanita. La tercera parte de este éxito fue el sonido. Un sonido alto, penetrante, que retumbaba, pero necesario para transmitir todavía más el miedo sicológico y paranormal que Kubrick nos regala en esta cinta. Y por último, aunque la parte más importante, la gente, elemento básico para que ésta aventura siga adelante. Desde este blog gracias a todos.
P.D: Espero vuestras opiniones de las películas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario